En 1970 MANUEL
CAMACHO ARIAS, ganadero de profesión empezó a fabricar
artesanalmente quesos de pura leche de oveja. Sus instrumentos de trabajo:
una orza, una caña de bambú, un entremiso, unas cuantas
pleitas, pesos y sus manos.
En una orza de
barro calentaba la leche para después echarle cuajo y dejarala
reposar durante 45 minutos, la cortaba con la caña de bambú
y dejándola reposar el tiempo justo la apretaba con sus manos
para sacarle el suero. Una vez colocada en las pleitas y en el entremiso
grabándole la marca de la casa para identificarlo como queso
manchego, le colocaba los pesos para que siguiera soltando el suero
y se fuera formando el queso.
Pasadas unas cuantas
horas en el entremiso se sacaban y se colocaban sobre las tablas de
madera para su oreo. Quedando dispuestos para la venta, otros pasaban
a procesos de curación.

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