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En 1992, veintidos años
después su hijo, MANUEL CAMACHO TRUJILLO, junto con su esposa
CARMEN MEJÍA, siguiendo la tradición familiar decide modernizar
la fábrica. Hemos pasado de las cántaras a los tanques
de frio, de la orza a las cubas de pasterización, de las pleitas
a los moldes de plástico, del entremiso a las prensas hidráulicas,
y del lugar más fresco de la casa, a las cámaras frigorificas,
y, por último
de nuestros pequeños anuncios en
las revistas y periódicos locales a internet.
En nuestra fábrica hoy se siguen produciendo
los mismos quesos, con el mismo proceso
artesanal y conservando el sabor tradicional, con los mayores controles
de calidad y sanitarios.


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